La peor prisión es la que forja nuestro propio corazón al no querer dejar ir, al no soportar olvidar, al no querer soltar, al resistirse volver a empezar.
Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies