Gracias mi Dios,
por estar siempre
a mi lado, por ser
mi fuerza y mi soporte
en los momentos de tristeza
y de dificultad. Por favor,
permanece siempre en mí y
llena mis horas con tu luz,
pues si Tú estás conmigo
nada me faltará y nada
habré de temer.
¡Buenos días!
